PROYECTOS LOCALIZADOS

El impacto de turismo de cruceros en Barcelona

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El crecimiento del turismo de cruceros en Barcelona durante los últimos 20 años es innegable. El Puerto de Barcelona se ha convertido en el primero puerto de cruceros de Europa y del Mediterráneo y el cuarto en el mundo – lo ganan solo tres puertos ubicados en Florida. De 200.000 cruceristas en 1996 el número de pasajeros ha aumentado a 2,5 millones en el 2015 y el puerto tiene pensado recibir 3 millones en 2020. Durante los 2 últimos años hemos podido observar varios hitos en este desarrollo.

El primero fue la introducción de Barcelona en la ruta del crucero más grande del mundo: Harmony of the Seas desde julio del 2015. El barco de 362 metros de largo con la capacidad de 5.479 y 6.780 pasajeros y unos 2.100 tripulantes con la infraestructura tan compleja que lo convierte en una ciudad flotante. En 2016 Carnival Corporation ha iniciado la construcción de nueva terminal para cruceros que tendrá el tamaño de 10 mil metros cuadrados y convertirá a la capital catalana en el puerto más grande de Europa. Al mismo tiempo la compañía Creuers del Port de Barcelona SA ha decidido invertir en modernización de sus terminales.

Sin embargo, en 2015 y 2016 han ocurrido protestas en contra los cruceros en Barcelona. La Asamblea de Barrios por un Turismo Sostenible (ABTS), Ecologistas en Acción, la Plataforma por la Calidad del Aire, el colectivo 350BCN y vecinos de la Barceloneta protestaron el 5 de julio del 2015 (cuando se juntaron el Día Internacional del Medio Ambiente y la llegada de Harmony of the Seas). El 8 de marzo del 2016 la ABTS organizó otra manifestación subrayando que el turismo de cruceros “no es bueno para Barcelona porque no repercute económicamente en la ciudad y es insostenible a nivel medioambiental”.

Teniendo en cuenta el planificado desarrollo del sector es necesario analizar los impactos de turismo de cruceros a la ciudad de Barcelona.

El impacto más medible de esta industria es el aspecto económico. La Universidad de Barcelona informa que el turismo de cruceros aporta 413 millones de euros al PIB catalán (800 millones añadiendo gastos indirectos) y ofrece 7 mil puestos del trabajo (60% dentro del sector turístico). La escala de cada crucero significa también 200.000 euros en impuestos (IVA, IRPF e impuesto de sociedades). Cada crucerista gasta aproximadamente 53 euros al día en la capital catalana durante las 4,3 horas de su estancia (el promedio). 52% de los cruceristas inician o terminan su ruta en Barcelona, aumentando los ingresos de hoteles, restaurantes, atracciones turísticas y tiendas y contribuyendo al desarrollo de rutas internacionales del aeropuerto El Prat.

Por otro lado los que solo hacen la escala en Barcelona contratando a bordo una excursión atreves de la empresa extranjera a veces no gastan nada dentro de la ciudad.

El impacto medioambiental de los cruceros incluye la contaminación atmosférica y de las aguas marinas, generación de grandes cantidades de los residuos, uso elevado del agua, la destrucción de la biodiversidad marina y la contribución al calentamiento climático a escala global. Los estudios hechos en el puerto de Barcelona demuestran que el aire contiene gran concentración de sustancias tóxicas y cancerígenas: 100 veces más de lo normal. Los residuos de las ciudades navegantes que se descargan en el mar contaminan hasta 400 km de la costa. El fueloil que usan los cruceros contiene hasta 3.500 veces más azufre que el diésel que utilizan los coches. Las olas que se producen cuando los gigantes llegan al puerto causan erosión de la costa.

Los impactos sociales causados por las escalas de cruceros están relacionados con el turismo masivo en general. El desembarco de miles de cruceristas se convierte en una invasión turística que provoca serios problemas de movilidad a los habitantes. El uso de las infraestructuras publicas por los ciudadanos esta limitado por la concentración de turistas; los Barceloneses evitan sitios populares entre los pasajeros de las naves gigantes (las Ramblas, la Sagrada Famila, el Gótico, la Barceloneta). 

Las ultimas encuestas demuestran que que en octubre del 2016 el turismo -por la primera vez- se ha convertido en el segundo problema más grave de la ciudad según los Barceloneses (el primer lugar mantienen el paro y las condiciones laborales). Los resultados no se pueden ignorar porque en 2014 el turismo ocupaba solo la séptima posición y en 2015 la cuarta en la misma encuesta

LOCALIZACIÓN

MULTIMEDIA

DOCUMENTOS

LEGOUPIL, Théophile. Los conflictos que genera el turismo de cruceros en Barcelona y otros puertos mediterráneos. Biblio 3W. Revista Bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales. [En línea]. Barcelona: Universidad de Barcelona

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