PROYECTOS LOCALIZADOS

El nuevo Bulli

El restaurante El Bulli de Ferran Adrià se ha transformado en El Bulli Foundation para crear un gran centro de referencia en gastronomía, y un museo, en el seno del valle Montjoi (Parque Natural del Cap de Creus, Girona).

El proyecto, que afecta en conjunto a más de 20.000 m2  de la cara sudeste del Valle y la Cala Montjoi, es ilegal con la normativa actual. No sólo inclumple las Directivas Europeas (Hábitats y Aves) sino que vulnera unas 10 normativas urbanísticas, territoriales y ambientales (incluida la Ley 4/1998 de Protección del Cap de Creus, o la Ley de Costas).

Se esgrime el potencial turístico como excusa para excepcionar con una sola ley, toda la legislación que protege este espacio, un punto caliente biodiversidad, que toca a la Reserva Integral Cap de Norfeu, y está catalogado como “Paraje Natural de Interés Nacional”. Se espera que en breve se apruebe esta ley ad hoc ya que los partidos mayoritarios lo consideran “un proyecto de país”.

No ha transcendido cómo este frágil espacio, que ya está saturado con la presencia de un camping y una cierta afluencia en temporada alta, podrá acoger los 200.000 visitantes anuales de que se habla. No sólo por la pequeña carretera sinó por el espacio de párquing. Es más, preocupa la des-estacionalización del turismo (entre los talleres y el museo, pasaría a abrir todo el año), especialmente para las poblaciones invernantes de aves. Otro impacto provendría del aumento de frecuentación del litoral por mar (dada la proximidad al puerto de Roses), ya que alberga un excelente fondo marino con praderas de posidonia.

El proyecto no cuenta con el beneplácito de las entidades en defensa del territorio, que ya han recogido 95.000 firmas en su contra en la plataforma Change.org. Tampoco ha tenido en cuenta a la población local, ya que el flujo de visitantes lejos de los nucleos de población no la favorecerá. Así, desde el mundo conservacionista se propone otra localización, por ejemplo en la vecina Rosas, donde el impacto ambiental sea menor y la población pueda beneficiarse del reclamo turístico.

Aunque el valor patrimonial de la cocina es indudable, es más “intangible” que el valor del un espacio natural con una geología emblemática y un paisage onírico y evocador que debemos legar, intacto, a las generaciones futuras. Este valor se magnifica cuando tenemos en cuenta el estado del resto del territorio, tras años de barbarie inmobiliaria. El Cap de Creus es de las últimas tres franjas de más de 20 km que quedan sin urbanizar en Catalunya.

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