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El impacto del turismo en las Baleares destruye la Posidonia

La Posidonia oceánica es una planta angiosperma, adaptada a la vida submarina, fundamental para la preservación de los ecosistemas del Mar Mediterráneo. En Baleares se encuentra el 50 % de la Posidonia que hay en las costas españolas.

Actualmente las praderas de Posidonia están retrocediendo en todo el Mediterráneo debido al auge del turismo masivo. Los principales factores que amenazan las praderas de Posidonia oceánica son: la contaminación de aguas costeras, el anclaje masivo de embarcaciones, la generación de playas artificiales, la pesca destructiva, el tráfico marítimo, las obras marítimas y la destrucción del litoral.

Las praderas de Posidonia oceánica, declaradas Patrimonio de la Humanidad,  son la principal comunidad del litoral mediterráneo de esta especie debido a sus altos niveles de productividad, elevada biodiversidad e importancia en la protección y estabilidad de la línea de costa. Ofrece alimento o cobijo a unas 400 especies vegetales y a varios miles de especies animales. Se estima que un sólo metro cuadrado de Posidonia puede llegar a producir unos 10 litros de oxígeno por día.

El Govern balear ha aprobado un decreto de conservación para proteger los 650 kilómetros cuadrados de Posidonia marina que hay en aguas de Baleares.

Sin embargo las leyes está demostrando no ser suficientes para la supervivencia y protección de este preciado hábitat. Las praderas siguen retrocediendo y con ellas desaparece todo un ecosistema complejo y delicado.

El turismo de yates, la contaminación provocada por las grandes concentraciones hoteleras en zonas de playa, el tráfico marítimo, etc. reciben mayor consideración y protección que las praderas de posidonia en las islas del Mediterraneo.

“El fondeo sobre posidonia estará prohibido nítidamente. La única manera de que un barco fondee legalmente será en un campo de boyas de bajo impacto Y no en todos los sitios podrá haber uno”, advierte Mir.

La pérdida de estos ecosistemas capaces de recoger CO2 de la atmósfera y modificar la acidez del agua, puede empeorar el problema del calentamiento global. Su desaparición, generaría una fuente de CO2 donde ahora hay una fuente de oxígeno.

Bali, Indonesia

Desde los años 1970, Bali, fichado por la UNESCO y vendida como la Isla de los 10.000 templos, es el único sitio turístico masivo de Indonesia.

Conocido por sus aguas turquesas repletas de peces, por el buceo y el surf, pero también por sus paisajes naturales como por sus santuarios hermosos, invitando a relajar y a meditar en tranquilidad, Bali sigue siendo victima del turismo de masa.

Esta sobremercantilización no solamente pone Bali en peligro serio, pero también a las islas vecinas, que tienen la suerte (o la desgracia) de ser situadas a proximidad de Bali.

Hordas de turistas, buscando principalmente sol y plaza, llegan a las tres islas Gili, pero especialmente en Trawangan, la más grande de ellas, donde proliferan puestos callejeros vendiendo hongos mágicos (setas) que producen efectos alucinógenos ideales para las fiestas rave de la noche, las que atraen todo un zoo humano incluyendo borrachos y drogadictas.

Muchos son los turistas que se quedan perplejos ante la basura generada por esta forma de turismo. Las playas están cubiertas de arrecifes muertos. Las plazas están dominadas por macro hoteles.

Mientras los dueños de las escuelas de buceo, grupos de ecologistas y la administración indonesia tratan de recuperar los daños hechos en la fauna subacuática y en el medioambiente, sigue la construcción de nuevos hoteles, aún si las autoridades han puesto unos límites: 150 metros del mar y 15 kilómetros de santuarios.

Y todavía quedan por mencionar los efectos que aceleran la pérdida de identidad cultural, como por ejemplo el de la globalización: Bali tiene ya su Hard Rock Hotel como sucursales de muchas otras franquicias internacionales.

Una vez puesta en marcha la industria del turismo de masa resulta casi imposible dar marcha atrás. El éxodo rural cada vez es más pronunciado, debido a la oferta creciente de nuevos puestos de trabajo vinculados al turismo, que también trae consigo un temor a que cualquier tipo de crisis pueda afectar el flujo de los turistas.

Además del gobierno, que en parte se ve impotente frente a la destrucción continua, crece más y más el número de los jóvenes que se unen en movimientos de resistencia contra la degradación de su país, aunque ya han perdido parte de su integridad sociocultural sino socioeconómica.

Hotel W

En el octubre 2009 ha abierto sus puertas el Hotel W Barcelona, conocido como el Hotel Vela por su forma. Diseñado por el arquitecto Ricardo Bofill, su realización ha costado 280 millones de euros. Consta de 27 plantas y aparte de instalaciones típicas de un hotel, ofrece servicios de lujo, como yates de paseo y zapatillas deportivas a completa disposición de los clientes.

La construcción de este Hotel ha provocado muchas polémicas ambientales: las criticas ambientales denuncian que se trata de un edifico construido en la bocana del puerto, lo que va contra de la ley de Costas. Sin embargo, su construcción se rigió por la Ley de Puertos, como si se tratara de un equipamiento (Ley 48/2003, de 26 de noviembre). Las protestas no han logrado impedir la construcción del Hotel.

La construcción de un Hotel de lujo como el W en medio de un barrio popular y de pescadores como es la Barceloneta ha generado conflictos sociales, económicos y culturales.

La atracción de turistas con alto poder adquisitivo ha generado una subida de precios de los alquileres y de las viviendas: muchos lugareños han tenido que abandonar su lugar de origen para mudarse a un barrio con costes más asequibles. Muchas tiendas locales se han visto obligadas a cerrar y paralelamente han abierto franquicias multinacionales (por ejemplo Burger King y Desigual).

La plataformas vecinal de protesta “La Barceloneta Rebel” sigue luchando por la conservación de la identidad del barrio y por los derechos de los vecinos para poder permanecer viviendo en su residencia habitual en condiciones dignas.

Club Med de Cadaqués

En los años 60 era considerada una urbanización modélica de integración con el entorno. En 2004 fue comprada el estado para su demolición y adecuación en el área protegida de Cap de Creus, lo que se ha producido finalmente en 2010 con el coste de millones de euros de dinero público.

Este complejo todo-includo orientado  a los turistas franceses se inauguró en 1962. Disponía de 370 bungalows con piscinas, bares, una discoteca, un amfiteatro y pistas de tenis. En su momento se consideró el proyecto como bien integrado en el territorio y contó con el apoyo de Dalí y Josep Plá.

El Club Med  dejó de ser rentable y cerró definitavamente 2003 . Entonces el Estado compró el complejo por 4,5 millones de euros  para devolver a su estado original esta parte de la costa del Cap de Creus. La demolición de unas 200 hectáreas de extensión y 1,5 kilómetros de costa generó 44.000 metros cúbicos de escombros. Los trabajos se realizaron de forma manual para no dañar las rocas. Se arrancaron más de 3.000 toneladas de vegetación invasora y se reintrodujeron especies autóctonas.

Actualmente, el paraje de Tudela es uno de los espacios con mayor interés geológico del Parque Natural de Cabo de Creus y goza de la máxima protección como Reserva Natural Integral. Es la demolición más importante que ha llevado a cabo el Ministerio de Medio Ambiente en la costa española. El coste total ascendió a siete millones de euros a sumar a los 4,5 millones de euros de la compra. En total 11,5 millones de euros de dinero público.

Megaproyecto urbanístico en Marina de Cope

Desde 2001, se ha estado intentando llevar a cabo la construcción un mega proyecto turístico llamado Marina de Cope en las inmediaciones de del Parque Natural de Cabo Cope y Puntas de Calnegre, uno de los pocos tramos costeros españoles sin urbanizar.

El proyecto original prevé la urbanización de 21 millones de metros cuadrados con unos 20 hoteles y 9.000 viviendas, así como cinco campos de golf, diez campos de fútbol, una marina interior de 2.000 puntos de amarre y un centro de congresos (fuente).

El espacio donde tendría lugar el proyecto urbanístico que fue protegido en 1992 y desprotegido por el gobierno regional murciano en 2001 mediante la Ley de Suelo. Además, en 2004 el gobierno regional priorizó el proyecto a través del Plan de Ordenación Territorial del Litoral de la Región de Murcia y categorizándolo como Actuación de Interés Regional.

Desde entonces, esta iniciativa ha sido fuertemente contestada a nivel social social, política y judicial por responder a un modelo de desarrollo socioeconómico asociado a los años de la burbuja inmobiliaria que una parte de la sociedad no ve con buenos ojos así como ha desperado oposición desde sectores ecologistas.

El conflicto ha estado judicializado a través de diversos recursos en los que se cuestionaba la legalidad del proyecto.

Situación vigente

En mayo de 2012, el gobierno murciano declara que “la urbanización está a la espera de que la iniciativa privada logre la financiación“.

El 21 de diciembre de 2012, el Tribunal Constitucional invalida la ley que desprotegía el lugar pero el presidente de Murcia dice que intentará llevar el proyecto a cabo de todas maneras. La noticia fue portada del diario murciano La Verdad (abajo).

Ampliar para leer. "frenazo judicial a marina de cope" portada de La Verdad