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Aumento del precio del alquiler de las viviendas

La isla de Ibiza está de moda, lleva estando de moda desde los años 70 y la llegada excesiva de turistas año tras año dificulta en tener una buena estancia en la isla y disfrutar de sus lujos y maravillas.

Con la llegada masiva de turistas a la isla, la explotación de la fiesta, el incremento de precios en servicios y bienes y el precio del alquiler  de viviendas turísticas dificulta a los  lugareños y a los jóvenes, que van en busca de trabajo para hacer temporada de verano que se encuentren con estas dificultades sin poder vivir en condiciones.

Como cada año, Ibiza recibe millones de turistas y los propietarios de inmuebles ven una gran oportunidad de negocio incrementando así el precio de la vivienda. Un piso de dos habitaciones puede costar 1.600€/ mes lo que significa que prácticamente el sueldo de una persona se va en el alquiler.

Algunos lugareños  se ven obligados a marcharse de la isla ya que la situación es insostenible por culpa del crecimiento incontrolado de turistas y como consecuencia tiene una repercusión negativa a nivel de medio ambiente, de seguridad y económica.

La falta de un control por parte de las autoridades y las instituciones agrava el problema de higiene para la isla, ya que las calles están sucias y las playas llenas de basura. La imagen de la isla con turistas tirados en el suelo por las calles o gente durmiendo en balcones son una de las consecuencias de la carga masiva de turistas que recibe la isla.

 

 

Deterioro ambiental en las Dunas de Maspalomas

El desarrollo urbano de Maspalomas es el resultado de una sucesión de proyectos y planes urbanísticos iniciados en 1961, con el concurso de ideas que promueve la empresa Maspalomas Costa Canaria para desarrollar el turismo en el sur de la isla de Gran Canaria. Ahora bien, entre lo planificado y lo ejecutado posteriormente hay notables diferencias. Es evidente que los criterios ambientales no fueron los que guiaron las diferentes actuaciones que se fueron sucediendo, debido que el resultado final es que las edificaciones han cerrado literalmente el ecosistema dunar, modificando diferentes partes.

Si seguimos un orden cronológico en primer lugar desde los años 60 se percibe que los aportes sedimentarios experimentan un déficit progresivo, que afecta prácticamente a todo el campo de dunas. Al mismo tiempo, la construcción de la terraza del Inglés  es sin duda alguna uno de los cambios más significativos, ya que origina variaciones en la dinámica sedimentaria eólica.  A estos dos aspectos hay que sumarle la modificación que  experimenta el entorno  de la desembocadura del barranco de Maspalomas, especialmente la laguna litoral y el palmeral; así como en su área más próxima donde se instala un campo de golf y una urbanización. En la última década, tras la urbanización de Meloneras las dunas quedarían  definitivamente cerrada por edificaciones.

Las construcciones de los diferentes complejos hoteleros y de infraestructuras turísticas alrededor de las dunas no han sido los únicos causantes de este deterioro ambiental, ya que hay que sumarles aspectos como la ocupación de las playas por distintos equipamientos (kioskos, hamacas y sombrillas) los cuales interceptan los sedimentos y generan formas de deflación y acumulación, como pasillos de sombra eólica. También hay que destacar, el tránsito y permanencia de visitantes en el interior del campo de dunas, el cual provoca transformaciones ecológicas  derivadas de las actividades que realizan los usuarios en el campo de dunas, y que inciden fundamentalmente en la alteración de la flora y de la fauna, suponen acciones como la micción reiterada sobre las plantas, llegando en algunos casos a provocar la muerte de ejemplares, especialmente de balancones (Arbusto que ejerce un papel ecológico fundamental, ya que contribuye a la formación de las dunas embrionarias. Asimismo proteje el litoral de la erosión marina), la tala de especies protegidas,  el abandono de basuras o traslado de semillas de especies invasoras, como las de Neurada procumbens.

Actualmente, existe un proyecto para la recuperación de arena denominado Masdunas, el cual ha comenzado a realizarse en el mes de Octubre de 2018.

Bali, Indonesia

Desde los años 1970, Bali, fichado por la UNESCO y vendida como la Isla de los 10.000 templos, es el único sitio turístico masivo de Indonesia.

Conocido por sus aguas turquesas repletas de peces, por el buceo y el surf, pero también por sus paisajes naturales como por sus santuarios hermosos, invitando a relajar y a meditar en tranquilidad, Bali sigue siendo victima del turismo de masa.

Esta sobremercantilización no solamente pone Bali en peligro serio, pero también a las islas vecinas, que tienen la suerte (o la desgracia) de ser situadas a proximidad de Bali.

Hordas de turistas, buscando principalmente sol y plaza, llegan a las tres islas Gili, pero especialmente en Trawangan, la más grande de ellas, donde proliferan puestos callejeros vendiendo hongos mágicos (setas) que producen efectos alucinógenos ideales para las fiestas rave de la noche, las que atraen todo un zoo humano incluyendo borrachos y drogadictas.

Muchos son los turistas que se quedan perplejos ante la basura generada por esta forma de turismo. Las playas están cubiertas de arrecifes muertos. Las plazas están dominadas por macro hoteles.

Mientras los dueños de las escuelas de buceo, grupos de ecologistas y la administración indonesia tratan de recuperar los daños hechos en la fauna subacuática y en el medioambiente, sigue la construcción de nuevos hoteles, aún si las autoridades han puesto unos límites: 150 metros del mar y 15 kilómetros de santuarios.

Y todavía quedan por mencionar los efectos que aceleran la pérdida de identidad cultural, como por ejemplo el de la globalización: Bali tiene ya su Hard Rock Hotel como sucursales de muchas otras franquicias internacionales.

Una vez puesta en marcha la industria del turismo de masa resulta casi imposible dar marcha atrás. El éxodo rural cada vez es más pronunciado, debido a la oferta creciente de nuevos puestos de trabajo vinculados al turismo, que también trae consigo un temor a que cualquier tipo de crisis pueda afectar el flujo de los turistas.

Además del gobierno, que en parte se ve impotente frente a la destrucción continua, crece más y más el número de los jóvenes que se unen en movimientos de resistencia contra la degradación de su país, aunque ya han perdido parte de su integridad sociocultural sino socioeconómica.

La industria del turismo invade Haití

Haití es considerado como un bello país aún sin explorar, natural y virgen. También conocido por las malas condiciones y pobreza de su población, unidas a las catástrofes naturales que han sufrido a lo largo de la historia. Todo esto unido, hace que sea muy atractivo para muchos empresarios, ya que se dispone de todos los recursos naturales que pueden atraer a los turistas como playas vírgenes, bellos fondos marinos, naturaleza, etc.  Por otra parte, el turismo podría ser una fuente de ingresos importante para este país.

El Gobierno haitiano está tratando de mostrar una nueva imagen del país, abierto a inversiones y negocios extranjeros. Sin embargo, la población localpercibe que sólo una minoría se verá beneficiada de esas inversiones. Los ingresos se quedarían en manos de compañías aéreas, cadenas hoteleras e intermediarios provocando el efecto leakage. Por ello, existe una gran tensión entre las estrategias del Gobierno y la comunidad local. Sirve de ejemplo el proyecto que se está llevando a cabo en Île-a-Vache.

Île-à-vache es lo que definiríamos como un paraíso. Representa una de las últimas auténticas !islas del tesoro! de todo el Caribe. Natural, desconocida, no explotada y del todo única; se trata de un verdadero paraíso en estado puro, una rareza en el mundo de hoy.

El plan de desarrollo para Île-a-vache incluye la construcción de 1.200 plazas turísticas, una carretera, un aeropuerto, un campo de golf, un puerto, electrificación, pozos de agua y diversas infraestructuras sociales. Parte de las infraestructuras van a ser pagadas con fondos venezolanos de PetroCaribe. El proyecto se presenta bajo etiquetas como: turismo sostenible de baja intensidad, respeto a la integridad cultural y ambiental de la zona, espíritu comunitario o reparto equitativo de los beneficios. Pero la población de Île-à-Vache tiene razones para desconfiar de esas etiquetas.

Sin previo aviso y sin tener en cuenta la opinión de los habitantes, ya se ha puesto la primera piedra para el aeropuerto y las excavadoras han comenzado a trabajar arrasando cultivos. Esto ha causado varias movilizaciones, provocando encarcelamientos y diversas protestas.Uno de los temas más espinosos es el de las expropiaciones y el desplazamiento de la población. Corre el rumor de que “sólo 5 familias de agricultores y 5 familias de pescadores de cada localidad serán seleccionadas para poder trabajar por los hoteles, el resto tendrán que marcharse”.

Casas marcadas para ser derrumbadas en Madame Bernard, Île-à-vache

(casas marcadas para su derribo)

Por otro lado, el público objetivo al que va dirigido este proyecto se trata de un grupo elitista y de gran poder adquisitivo, lo que dista bastante de los turistas que actualmente visitan Haití, los cuales buscan un viaje ligado a la naturaleza virgen o viajes de voluntariado.

El poco interés que han mostrado las instituciones hacia la comunidad local muestra que este proyecto se centra en el enriquecimiento de unos pocos, y por tanto, el nulo beneficio que la población obrera va a obtener, se deberían tener en cuenta acciones como la cadena de suministro verde, apoyando a los proveedores locales.

Cabo Cortés

Una constructora española consiguió autorización para construir un megacomplejo turístico en Cabo Pulmo, Baja California (México), un espacio de enorme valor ecológico, donde se encuentra el arrecife mejor conservado del Pacífico Norte. La oposición local, nacional e internacional ha presionado al gobierno para revocar la autorización, cosa que hizo pero prometiendo promover “otro proyecto sustentable” dejando la puerta abierta a otro proyecto de naturaleza incierta.

Cabo Pulmo es una pequeña localidad de unos 170 habitantes ubicada al noreste de San José del Cabo, en las costas de Baja California Sur, una zona semidesértica de baja densidad demográfica. En 1995, considerando que los recursos marinos habían sido sobreexplotados y la pesca comenzaba a escasear, la comunidad optó por un modelo de desarrollo turístico de bajo impacto ambiental. Se ha buscado un número limitado de visitantes interesados en el buceo para la  observación de fauna marina. Como resultado de este cambio, se declaró en 1995 a Cabo Pulmo como Área Natural Protegida logrando que en la actualidad se haya convertido en el área con mayor concentración de peces de todo el Golfo de California. En 2005, Cabo Pulmo fue declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO.

El proyecto “Cabo Cortés” de la empresa española Hansa Urbana se pretendía ubicar en el norte del Parque Nacional Cabo Pulmo. La empresa consiguió de forma sospechosa la autorización final de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales para construir parte del megacomplejo turístico “Cabo Cortés” en una extensión de 3.800 hectáreas en el municipio de Los Cabos en marzo de 2011. Se planeaba construir 27.700 habitaciones, dos campos de golf, una marina para 490 embarcaciones, varios centros comerciales e incluso un aeropuerto. Para llevar el agua necesaria se planeó una gran planta desaladora  así como tres pozos para extraer 4,5 millones de m3 al año del acuífero local.

El proyecto “Cabo Cortés” generó una fuerte oposición de la comunidad local y de activistas mexicanos y de otros países. En la oposición al proyecto no sólo pesaron los aspectos medioambientales sino que se consideró la reciente experiencia en el litoral español. Este proyecto  fue considerado por Greenpeace México como “una reproducción del modelo de construcción masiva y turismo de sol y playa que se dio en España, y que ha llevado a las costas de ese país a una situación límite en términos de destrucción medioambiental y de corrupción. El posible colapso de la industria inmobiliaria, tiene consecuencias brutales en términos sociales, porque contribuye a la crisis económica y al aumento vertiginoso del desempleo. Agotado el modelo en España, muchas empresas que pretenden reproducirlo en otros países donde todavía tienen “margen” para repetir el modelo que tantos beneficios inmediatos les ha reportado hasta ahora.”

Tras una intensa campaña en contrao, en junio de 2012  el presidente mexicano Felipe Calderón anunció la cancelación del proyecto Cabo Cortés pues “generó suspicacias sobre su sustentabilidad”. El Comisionado Nacional de Áreas Naturales Protegidas reconoció que fue la presión social la que “desató el diálogo y revalorización de los impactos ecológicos del proyecto”.

Aunque el proyecto turístico Cabo Cortés fue cancelado, Cabo Pulmo sigue amenazado: el gobierno anunció que “trabajaría con inversionistas para desarrollar otro proyecto sustentable [sic]”. Los grupos de protección al medio ambiente y la comunidad de Cabo Pulmo demandan que se respeten las leyes medioambientales vigentes y se implementen nuevas que impidan que proyectos como el de Cabo Cortés puedan volver a ser aprobados.