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EL PROBLEMA DE LOS PLÁSTICOS EN LAS ISLAS MALDIVAS

Las islas Maldivas son un paraíso natural por sus playas de color turquesa y arena blanca, y por sus arrecifes de coral, y por eso son visitadas cada año por un millón de turistas. Se estima que cada turista genera al día unos 7kg de plásticos, que unido a la producción de la población residente en las islas (unas 400.000 personas), hace que el plástico se haya convertido en un problema en la gestión de estos residuos.

En 1991 se pensó, por parte del gobierno de Maldivas, que la mejor solución para gestionar estos plásticos era la creación de una isla donde poder depositar y tratar estos residuos. Así, lo que era una la isla de aguas prístinas, la isla de Thilafushi se fue convirtiendo en lo que es ahora, una isla artificial creada por la acumulación de plásticos a la que llegan al día más de 330 toneladas de residuos, con altos niveles de contaminación tanto de su atmósfera como de sus aguas.

Muchos de estos residuos se incineran (a un ritmo menor que en el que se depositan), emitiendo a la atmósfera una gran cantidad de CO2 y de sustancias contaminantes. Además, la lenta degradación de los plásticos afecta de manera significativa tanto a la vida marina como a la contaminación de los arrecifes de coral y fondos oceánicos.

Aunque desde hace algunos años, parte de los residuos son llevados a la India para su tratamiento, el problema de la generación y tratamiento de los plásticos no está ni mucho menos resuelto, y requiere de la aplicación de soluciones, tanto desde el punto de vista de la generación de residuos, como desde el punto de vista del tratamiento de los mismos.

Los arrecifes de Mahahual en peligro

En 2015, en la revista Marine Ecology, se hizo un estudio de los cambios entre 2000 y 2006 en los arrecifes coralinos de Mahahual, Quintana Roo. Se demostró que el Caribe mexicano poseía hasta un 70% de macroalgas en relación a otras barreras de arrecife que no llegan al 40%. También se observó el declive de la población de especies de peces asociados a los corales debido a la construcción de un muelle para cruceros turísticos que hizo que se talara manglar y redujera la cobertura de corales, degradando el arrecife para obtener arena y crear una playa,  una zona urbana y hoteles.

El proyecto, con la intención de convertir Mahahual en un sitio turístico, ha hecho que la zona pasase de contar con 3 hoteles en el año 2000 a 31 en 2006, además de restaurantes y zonas urbanas para atender a los turistas.

El cambio del uso del suelo para crear infraestructura turística hizo que más de 85 hectáreas de vegetación costera se perdieran, así como 43 hectáreas de coral y 40 especies de peces asociados. El pez león, una especie invasora e introducida al hábitat por el ser humano, ocasionó la desaparición de 20 de estas especies de peces.

En Mahahual se encontraba hasta hace poco una de las barreras de arrecifes coralinos más grandes y mejor conservadas del Caribe mexicano. Pero se está produciendo un cambio de fase coral-algas en el arrecife que está fomentando un incremento de las macroalgas que sobrecrecen en la cobertura de los corales interfiriendo en su crecimiento y fecundidad, y a veces ocasionando incluso su muerte.

Esto es consecuencia de la llegada al mar de nutrientes, desechos arrojados por cañerías y un ineficiente sistema de drenaje, un efecto asociado al desarrollo inmobiliario.

Aparte de esto, hay que señalar  que se sufre una acumulación de desechos mundiales de plástico, vidrio, metal y materiales no biodegradables que rompen el equilibrio ecológico marino y terrestre poniendo en riesgo y peligro de extinción la flora y fauna.

Ya en abril de 2016, unos bañistas encontraron un pedazo de metal en las playas de Mahahual, que parecía tratarse de material satélite o de un avión (vídeo).

Bali, Indonesia

Desde los años 1970, Bali, fichado por la UNESCO y vendida como la Isla de los 10.000 templos, es el único sitio turístico masivo de Indonesia.

Conocido por sus aguas turquesas repletas de peces, por el buceo y el surf, pero también por sus paisajes naturales como por sus santuarios hermosos, invitando a relajar y a meditar en tranquilidad, Bali sigue siendo victima del turismo de masa.

Esta sobremercantilización no solamente pone Bali en peligro serio, pero también a las islas vecinas, que tienen la suerte (o la desgracia) de ser situadas a proximidad de Bali.

Hordas de turistas, buscando principalmente sol y plaza, llegan a las tres islas Gili, pero especialmente en Trawangan, la más grande de ellas, donde proliferan puestos callejeros vendiendo hongos mágicos (setas) que producen efectos alucinógenos ideales para las fiestas rave de la noche, las que atraen todo un zoo humano incluyendo borrachos y drogadictas.

Muchos son los turistas que se quedan perplejos ante la basura generada por esta forma de turismo. Las playas están cubiertas de arrecifes muertos. Las plazas están dominadas por macro hoteles.

Mientras los dueños de las escuelas de buceo, grupos de ecologistas y la administración indonesia tratan de recuperar los daños hechos en la fauna subacuática y en el medioambiente, sigue la construcción de nuevos hoteles, aún si las autoridades han puesto unos límites: 150 metros del mar y 15 kilómetros de santuarios.

Y todavía quedan por mencionar los efectos que aceleran la pérdida de identidad cultural, como por ejemplo el de la globalización: Bali tiene ya su Hard Rock Hotel como sucursales de muchas otras franquicias internacionales.

Una vez puesta en marcha la industria del turismo de masa resulta casi imposible dar marcha atrás. El éxodo rural cada vez es más pronunciado, debido a la oferta creciente de nuevos puestos de trabajo vinculados al turismo, que también trae consigo un temor a que cualquier tipo de crisis pueda afectar el flujo de los turistas.

Además del gobierno, que en parte se ve impotente frente a la destrucción continua, crece más y más el número de los jóvenes que se unen en movimientos de resistencia contra la degradación de su país, aunque ya han perdido parte de su integridad sociocultural sino socioeconómica.

Saloufest: turismo de borrachera

El Saloufest es un evento deportivo para estudiantes británicos e irlandeses que se celebra en Salou (Tarragona), en la Costa Dorada. Este evento ha tenido mucho eco entre los estudiantes extranjeros como “el paraíso sexual y alcohólico”, debido a que se practica casi de todo menos deporte. Se dedican al alcohol, las juergas y los riesgos. En la última edición hubo un accidente de una chica de 21 años que se lanzó desde la cuarta planta del hotel donde se alojaba. La investigación apunta a un intento de suicidio, descartando que sea un incidente relacionado con el “balconing”, una práctica en la que los turistas tratan de pasar de balcón a balcón en los hoteles en los que se alojan.

Los vecinos de esta localidad tarraconense se quejan de la falta de sueño derivada de las juergas de cientos de estudiantes británicos hasta altas horas de la madrugada. El municipio, desbordado durante estas fechas, amenece a diario atestado de residuos y jóvenes que aún se recuperan de una noche por lo general bañada en alcohol.

Hasta ahora el Ayuntamiento se había justificado diciendo que el Saloufest era “algo puntual” y el cual genera unos ingresos de cinco millones de euros suponiendo una buena inyección para el sector turístico. Pero tras el accidente de este año ha cambiado de discurso. En un comunicado informó de que había denunciado a la Generalitat (Gobierno catalán) de una posible sobreocupación de los hoteles y requería a hoteleros y organizadores que si incumplen la normativa «dejen de perjudicar la buena imagen turística del municipio y cesen en el uso de la marca Salou».